Se aviva en el ámbito local la coyuntura para que políticos en la banca o advenedizos se activen a través de liderazgos que intentan sobrevivir a las próximas elecciones. El caso de Miguel Ángel Huepa Pérez no podría ser mejor.
Sin ningún mérito o participación en Morena, vestido de azul ahora quiere, con la casaca guinda, buscar por segunda ocasión ser la máxima autoridad en San Andrés Cholula. Huepa Pérez no estaría solo en este empeño. La catapulta para llegar de nuevo a este cargo sería Sergio Salomón Céspedes y los morenovallistas, quienes se han crecido al castigo ante la declinación de García Vilchis y la resistencia morenista para que José Chedraui sea candidato por este instituto político.
Su desastroso y nebuloso paso por la alcaldía de San Andrés Cholula dan testimonio de un gobierno lejano y contradictorio a la propuesta de la 4T. Involucrado durante su gestión en daño patrimonial cultural, persecución política, distanciamiento de las causas sociales, opacidad en el manejo y rendición de cuentas de los recursos públicos, así como haber dejado trunco su trienio para brincar a una diputación local, pareciera que Miguel Ángel Huepa sólo aspira, de nueva cuenta, a controlar los ingresos de dicha alcaldía haciendo equipo con otros actores políticos que tienen el mismo interés, porque les garantizaría el manejo de cuantiosos recursos. El municipio es el tercero que más recauda por predial gracias a Lomas de Angelópolis y otros fraccionamientos de alta plusvalía. Entonces la consigna sería que Huepa Pérez sea el candidato morenista a como dé lugar.
Otro caso significativo es el de Jorge Estefan Chidiac, a quien líderes cupulares lo impulsan para que participe bajo la corriente de izquierda; sin embargo ya fue bajado del Verde Ecologista para buscar una diputación federal. No obstante permanecería en la vida política ya que sería integrado al gabinete estatal, probablemente en la SEP, de donde saldrá Isabel Merlo para buscar un escaño en el congreso.
Pese a que a Estefan Chidiac lo vetaron el ejecutivo de la nación e Ignacio Mier, tendrá su recompensa por prestar sus servicios a Morena. La lógica es que Sergio Salomón debe pagarle a él y a el PRI poblano, con candidaturas y puestos en el gobierno, su apoyo, sin objetar, cuando fue elegido gobernador sustituto. AMLO lo entiende. Sabe que es pieza de mandatario local, como García Vilchis lo es de Adán Augusto López.

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