La localidad fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua, se volvió famosa hace algunos años por las desapariciones y asesinatos de varias mujeres. Los restos de ocho cadáveres fueron encontrados en el mismo lugar, el Campo Algodonero de Juaritos, en noviembre de 2001.
Once años después los restos humanos vuelven a aparecer en fosas clandestinas. Las fechas de muerte son de hace dos años y según algunas fuentes cercanas a las autoridades del Gobierno del Estado citadas por el diario La Jornada, la búsqueda de cadáveres comenzó por las declaraciones que José Antonio Acosta Hernández, “El Diego”, uno de los líderes del brazo armado del Cártel de Juárez, hizo durante sus tres juicios en Estados Unidos.
El hallazgo fue hecho el pasado miércoles; según datos de la Fiscalía Especializada en Personas Ausentes y Extraviadas de Chihuahua el 21 de noviembre se encontraron, junto con ropa masculina, los restos de tres personas, el jueves de cuatro más y el viernes 23 de otras cuatro. Sin embargo todavía hay más cuerpos y hasta el momento no se tiene la cifra exacta de cuántas personas puedan estar enterradas en las fosas de más de dos metros de profundidad. La osamenta clandestina está en una zona prácticamente desértica del Valle de Juárez.
La información fue difundida oficialmente hasta este domingo 25 de noviembre, cuando a la par se encontraron en una carretera ocho cadáveres con señales de tortura: semidesnudos, con golpes, quemaduras, y algunos sin ojos, tenían el “tiro de gracia”.
Esta no es la primera vez en el año que se encuentran fosas clandestinas en la ciudad que en 2011 fue considerada “la más peligrosa del mundo”: el 24 de agosto se encontró una fosa clandestina en el poblado de Caseta, a 50 kilómetros de la localidad fronteriza.
Por Ma. Aranzazú Ayala (@aranhera)

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