La industria minera en México ha sido una de las más
criticadas no sólo ante las recientes acusaciones de nexos con el narcotráfico,
explotación infantil y condiciones de trabajo que no respetan la ley, sino por
las concesiones para la explotación de suelo en el territorio sagrado huichol
de Wirikuta, en San Luis Potosí.
En un desplegado, los empresarios manifiestan su “total
desacuerdo” a la Recomendación 25/2012 emitida por la Comisión Nacional de
Derechos Humanos (CNDH), que establece que no hay medidas para evitar el daño
ambiental y se violan los derechos colectivos del pueblo huichol, además
de que las concesiones de las mineras no son para beneficiar a los más de 192
mil habitantes de los municipios de Wirikuta y la comunidad indígena.
La Cámara Minera de México (Camimex) dijo en su
calidad de representante de la industria minera y metalúrgica que ésta es
“altamente regulada”, además de argumentar que todos los afiliados a la cámara
buscan impulsar el desarrollo de las comunidades donde se instalan mediante la
creación de empleos de largo plazo que además gozan de salarios 35% más altos
que la media nacional.
Cabe destacar que la recomendación de la CNDH –la
cual la Camimex dijo que no tenía los elementos necesarios pues es parcial y “protectora
de sólo un sector”– está basada en investigaciones e informes de autoridades de
los tres niveles de Gobierno que revelan y confirman la falta de cumplimiento
de numerosas normas ambientales.
Los mineros sostienen que de no otorgarles las
concesiones para la explotación del suelo, los habitantes de la zona verán
frenado y afectado su desarrollo sustentable.
El movimiento para defender el territorio sagrado de
Wirikuta ha sido respaldado a nivel mundial por activistas, Organizaciones No Gubernamentales
(ONG), defensores, músicos y artistas –como La Maldita Vecindad y Café Tacuba–
quienes incluso organizaron el “Wirikuta Fest”, haciendo conciencia de la
importancia de salvaguardar el lugar sagrado de una de las culturas más
importantes del país.
Por Ma. Aranzazú Ayala (@aranhera)

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