A pesar de que el Estado de México
se ha vuelto una de las zonas más peligrosas para los transmigrantes
centroamericanas que atraviesan el país en su camino para llegar a Estados
Unidos, el albergue ubicado en San José Huehuetoca cerró temporalmente desde el
pasado cinco de noviembre.
Los miembros del Movimiento Migrante
Mesoamericano (MMM) hicieron un llamado urgente a las autoridades del Gobierno
estatal para que intervenga enérgicamente contra los distintos grupos
criminales que se han asentado poco a poco cerca de las vías del tren.
El Padre Pedro Pantoja, encargado de
la Casa del Migrante Belén en Coahuila, fue el que la semana pasada informó que
el comedor para migrantes de Huehuetoca tuvo que cerrarse por no existir las
condiciones de seguridad. La decisión fue tomada pues el ambiente en la zona
pone en riesgo la vida tanto de los migrantes como de los voluntarios, y
permanecerá así hasta que exista por parte de las autoridades una “intervención
real”.
El Gobierno mexiquense se ha
caracterizado por su falta de apoyo hacia la problemática de los migrantes
indocumentados; el albergue San Juan Diego en Lechería fue cerrado y la carpa temporal en Tultitlán tampoco recibió
apoyo. El propio comedor de San José en Huehuetoca ha sido atacado a balazos en
dos ocasiones. Los voluntarios también han sido agredidos por pandillas
locales, y sujetos armados que se hacían pasar por integrante de la Policía
Federal (PF) ingresaron al comedor en una ocasión.
A pesar que desde octubre se pidió a
las autoridades municipales que hubiera una mayor presencia de fuerzas de
seguridad pública hasta la fecha no ha habido ningún tipo de apoyo. Los
activistas esperan que la situación se resuelva pronto, pues la zona se ha
vuelto una de las más peligrosas. En octubre de este año se localizó un grupo de
personas dedicadas a la trata, ligadas a grupos de la delincuencia organizada.
Por Ma.
Aranzazú Ayala (@aranhera)

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