Como
parte de su campaña más reciente, la organización ambientalista Greenpeace ha
evidenciado que Zara –compañía perteneciente al corporativo español Inditex–
utiliza sustancias tóxicas en sus textiles que contaminan los ríos a niveles
industriales.
De
acuerdo con Greenpeace, algunas de las marcas de ropa más reconocidas a nivel
mundial utilizan pigmentos en sus prendas que son sumamente dañinos para el
medio ambiente, por lo que han ejercido presión para que éstas dejen de
utilizarlos.
La
campaña de la red internacional se ha centrado en Zara por ser ésta “una marca
crucial dentro de la industria de la moda”, pues cabe recordar que Inditex –cuyo
dueño, Amancio Ortega Gaona, es el tercer hombre más rico del mundo– se encuentra en los mercados bursátiles mundiales entre las mejor valuadas de su rubro.
Greenpeace
asegura que “la ropa de Zara contiene químicos peligrosos, algunos de estos
tóxicos se descomponen para formar disruptores hormonales (…) además de ésto (sic),
encontramos rastros de químicos causantes de cáncer que se liberan de las
tintas”.
Por
tanto, la organización internacional se encuentra promoviendo una recolección
de firmas a través de la red con la que se busca ejercer presión contra la
compañía para que ésta se comprometa a utilizar químicos menos malignos para
los ríos, como ya lo han hecho otras empresas.
Más denuncias en contra
de Zara
No es la primera vez, empero, que la exitosa empresa española se encuentra en el ojo del huracán por sus cuestionables políticas.
En
un amplio reportaje publicado hace dos semanas por el rotativo estadunidense
The New York Times, se expone el inusitado modelo de producción de Inditex,
mismo que en pocos años lo ha llevado a ocupar el primer lugar en su rubro, con
una producción anual de 840 millones de prendas distribuidas en más de 5 mil tiendas
alrededor del mundo.
De
acuerdo con información recabada por la reportera Suzy Hansen en una visita
realizada en la sede de Inditex en La Coruña, los diseñadores –siempre anónimos–
de Inditex imitan los modelos más recientes de las casas de alta costura más
importantes, y los producen en fábricas en Brasil, Bangladesh, Vietnam o África del
norte, donde la mano de obra es sumamente barata.
De ahí, las prendas son llevadas de
vuelta a La Coruña, donde más tarde serán distribuidas a las tiendas de todo el
mundo dependiendo de las modas más populares en cada región, las cuales se
basan en sofisticados sondeos de mercado. Dicho proceso
puede durar apenas unas cuantas semanas.
Este modelo de producción, que ha
dotado de gran dinamismo a la empresa y ha sido imitado por otras, no ha estado
exento de críticas, pues expertos consultados por el NYT indican que a la larga
éste será poco redituable y difícil de financiar.
En agosto pasado, además, el
Ministerio de Trabajo de Brasil interpuso 52 actas de infracción de normas
laborales en contra de Zara, debido a las pésimas condiciones de trabajo al
interior de dos talleres donde se produce un porcentaje importante de sus prendas.
Según documentó la agencia Efe, las
autoridades brasileñas rescataron a 15 trabajadores –14 bolivianos y una mujer
peruana– que vivían en “condiciones análogas a la esclavitud”, con jornadas
diarias mayores a 14 horas y en vigilancia intensiva, situaciones de vivienda
precarias y sin acceso a servicios de salud.
Aunque este caso fue poco monitoreado
por la prensa internacional, Inditex se deslindó de cualquier responsabilidad y
la adjudicó a AHA, compañía encargada de los talleres brasileños y que es
contratada por Inditex bajo el modelo de outsourcing.
Poco más tarde, en un acto que fue
catalogado por algunos periodistas como un intento de lavar su imagen pública,
Amancio Ortega donó cerca de 20 millones de euros a la organización de beneficencia
Cáritas.
Por: @josuedcv
Por: @josuedcv

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