La Caravana de madres centroamericanas en busca de
sus hijos “Liberando la esperanza” pasará por la ciudad de Puebla este jueves
25 y viernes 26 de octubre.
En su largo camino que recorre 23 localidades y
numerosas entidades –entre ellas Coahuila, Tamaulipas, Tabasco, Tlaxcala y
Estado de México– las madres y familiares de migrantes irregulares que han
intentado llegar a Estados Unidos buscan encontrarlos, saber que están vivos y
que están bien.
Muchos de ellos no llegan a alcanzar el “sueño americano”,
sobre todo en los últimos años donde el violento crimen organizado ha tomado el
control del traslado de personas; sin embargo, ha habido casos donde madres
encuentran a sus hijos que se habían quedado a vivir en México.
La caravana, que inició el pasado 15 de octubre en la
frontera sur, pasará por Puebla no por ser uno de los cruces obligados para los
transmigrantes, sino por la modificación de las rutas tradicionales que cada
vez se vuelven más y más peligrosas.
Puebla como tal no es un foco rojo pero las
agresiones han ido en aumento, especialmente en la zona oriente del Estado en
la comunidad de Lara Grajales, donde en 2008 elementos de la policía municipal
ayudaron a plagiar a un grupo de centroamericanos, y la semana pasada varios
indocumentados fueron violentamente detenidos.
En rueda de prensa, Amnistía Internacional Puebla y el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) dieron a conocer el itinerario de las más de 80 personas que integran la caravana: la cita es este jueves 25 a las 18:30 horas en el zócalo de Puebla para un acto público donde las madres darán sus testimonios.
El viernes por la mañana a las 9:30 horas se hará una
concentración en “El Gallito” del Paseo Bravo para marchar hacia las
instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM), cuya delegada Rocío
Sánchez de la Vega ha sido criticada por su falta de compromiso, además de que
fue grabada en enero del presente año ofreciendo dinero a los militantes del
PAN a cambio de dar su voto al entonces aspirante presidencial Ernesto Cordero
Arroyo.
Por @aranhera


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