La Ley General de Atención y
Protección a Víctimas, iniciativa que fue presentada por la Presidencia de la
República, ha sido muy mal acogida por los activistas, defensores y todas las
víctimas y sus familiares que han luchado contra la violencia en México.
El camino para la sociedad civil
que pugna por justicia y el alto a la ola de sangre en el país no ha sido
fácil: desde manifestaciones y caravanas hasta amenazas, secuestros, torturas y
en algunos casos hasta su propia muerte.
Los activistas ciudadanos
impulsaron anteriormente la Ley General de Víctimas, que pese a que fue
aprobada por unanimidad tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, fue
paralizada por Felipe Calderón paralizó mediante una controversia en la Suprema
Corte de Justicia de la Nación.
La nueva iniciativa presentada
por el Ejecutivo Federal, llamada Ley General de Atención a Víctimas, tiene una
política asistencial hacia las víctimas y no se enfoca en sus Derechos. En
cambio, el proyecto original de los activistas y defensores contempla la participación
activa y conjunta con el Estado tanto de ONGs como de la ciudadanía en general.
Organizaciones como el Movimiento
por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), uno de los principales impulsores
del proyecto original, acusa a Felipe Calderón de haber cambiado el enfoque; en
la nueva iniciativa, a pesar de que se hace un recuento de lo logrado por el
actual Gobierno Federal y la atención mediante mecanismos como PROVÍCTIMA, no
se habla de la calidad de esta atención y no toma en cuenta las opiniones de
las víctimas respecto a dichas instancias.
Este enfoque completamente
asistencial y unilateral excluye a los afectados de cualquier participación directa,
y deja de ser una Ley integral donde las la sociedad y las instituciones puedan
articularse para trabajar conjuntamente para continuar con la política de tapar
un bache en temporada de lluvias en vez de arreglar el pavimento para que no se
quiebre, revictimizando una vez más a las personas y tratándolas como objetos.
La iniciativa de Calderón –quien
también es el principal promotor de la guerra contra el narcotráfico– convierte,
de acuerdo al análisis Ximena Antillón, investigadora del área de Derechos
Humanos y Seguridad Ciudadana de Fundar, a las instituciones como PROVÍCTIMA en
el centro del asunto, cuando son las víctimas quienes deberían estarlo.
Por @aranhera

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