Una vez más el sacerdote
Alejandro Solalinde estuvo en Puebla. Esta vez con un auditorio lleno, en parte
por las ponentes que lo acompañaban en el foro con que se inauguró la campaña
contra la trata de personas “Corazón Azul”, en parte porque esta iniciativa
pertenece al Gobierno del Estado y no faltaron los que querían quedar bien con
el organizador Fernando Manzanilla, Secretario General de Gobierno.
Con el temple y la calma que lo caracterizan, Solalinde, a un lado de Gabriela Warkentin y Dolores Sarabia, dijo que la religión no es lo mismo que la Fe. La religión, comentó, no nos ha hecho mucho bien, ¿verdad? Pero la Fe es otra cosa, es un compromiso social, es lo que nos impulsa a luchar y a no permitir las injusticias.
El sacerdote, quien recientemente tuvo que salir de México una temporada por amenazas de muerte en su contra, considera que el problema es la actitud que tienen las personas hacia el dinero; éste por si solo no es malo, pero la gente hace cualquier cosa para obtenerlo.
Con el temple y la calma que lo caracterizan, Solalinde, a un lado de Gabriela Warkentin y Dolores Sarabia, dijo que la religión no es lo mismo que la Fe. La religión, comentó, no nos ha hecho mucho bien, ¿verdad? Pero la Fe es otra cosa, es un compromiso social, es lo que nos impulsa a luchar y a no permitir las injusticias.
El sacerdote, quien recientemente tuvo que salir de México una temporada por amenazas de muerte en su contra, considera que el problema es la actitud que tienen las personas hacia el dinero; éste por si solo no es malo, pero la gente hace cualquier cosa para obtenerlo.
A pesar de que las cosas “están
del cocol” sigue habiendo esperanza, dijo Solalinde con su habitual calma y
entusiasmo. Aunque queda mucho trabajo por hacer, invitó a todos a reflexionar
y a no solamente escuchar. Oír por oír no hace nada: que esas palabras se
conviertan en conciencia, en empatía, en solidaridad.
Por
@aranhera

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