A
sólo unos meses de que se hiciera oficial la cancelación del complejo hotelero
Cabo Cortés, sale a la luz un nuevo proyecto turístico en Baja California Sur
que pone en riesgo tanto la biodiversidad de la zona como su equilibrio
ambiental.
Se
trata de la construcción de un puerto para cruceros en la Isla Margarita, dentro
de Bahía Magdalena, la cual es considerada como “sitio prioritario” por la
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio),
debido a que funciona como hábitat de crianza para la ballena gris.
No
obstante lo anterior, otros consideran como “prioritario” que la industria de
los cruceros tenga un punto de descanso y avituallamiento en el Pacífico, como
es el caso de Jesús Robles, director de Administración Portuaria Integral de
BCS.
“En
su ruta del pacífico (los cruceros) no cuentan con ningún puerto intermedio en
toda la Península (…) Entonces ellos requieren un puerto intermedio para
anclarse (…) o sea que las travesías no sean tan grandes”, declaró el
funcionario hace unos meses a un reportero de Mega Noticias.
Según
informó esta semana el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), este
proyecto ha sido promovido tanto por la Iniciativa Privada como por el gobierno
del estado “sin sustento ambiental ni técnico y sin consultar a las comunidades
afectadas”.
De
acuerdo a lo expuesto por el CEMDA en un comunicado, la evaluación de impacto
ambiental es incompleta, puesto que no toma en cuenta “los riesgos y daños que
puede ocasionar para las pesquerías de Bahía Magdalena”, ni tampoco lo
relacionado a la ballena gris, los manglares y la biodiversidad marina.
La
Semarnat, por su parte, se ha deslindado del proyecto, pues su delegado en el
estado, Marco Antonio González Viscarra, dijo desconocer sobre éste o cualquier
otro plan portuario en Bahía Magdalena, según publicó hace unos días el
periódico local Peninsular Digital.
El
grupo ambientalista también acusa al gobierno de Baja California Sur de ignorar
la opinión de las comunidades locales, las cuales subsisten sobre todo de
actividades relacionadas con la pesca y el ecoturismo.
“En
días pasadas estuvimos en Bahía Magdalena y constatamos la preocupación y
alarma que hay en las comunidades locales, sobre todo entre pescadores, por los
impactos que ocasionaría este proyecto”, indicó el abogado del grupo
ambientalista, Omar Pérez Corona.
Cabe recordar que hace poco tiempo el gobierno
federal debió dar por terminado un proyecto hotelero en Cabo Pulmo, en el mismo
estado, debido en gran medida a la presión de Greenpeace. Sin embargo, los
grupos ambientalistas pequeños y locales siguen siendo ignorados tanto por las
estructurales gubernamentales como por la prensa y la sociedad civil.
por: @josuedcv
*Foto tomada de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad

Comentarios
Publicar un comentario