Las autoridades electorales no son
entes independientes, apartidistas y apegados a la ley. Al contrario, son
puestos y quitados por quienes tienen el poder, en este caso por la mafia del
PRI que mejoró su maquinaria electoral para volver a robarse la elección.
En una resolución nada inesperada,
el TEPJF avaló el “triunfo” de Enrique Peña Nieto, ex Gobernador mexiquense, el
Luis Miguel de la política nacional, fue declarado oficialmente el “ganador” de
las “limpísimas elecciones” del pasado primero de julio.
Ni las pruebas de tarjetas Monex, ni
de las despensas de la tienda Soriana, ni otras miles de irregularidades
recabadas a lo largo y ancho de todo México valieron y fueron prácticamente
desechadas inmediatamente.
Ante lo inminente, la ciudadanía se
organiza. Los jóvenes del movimiento #YoSoy132 convocaron a asambleas y reuniones
en distintos Estados: en Puebla, la alerta cambió a fase amarilla–naranja, y la cita es este viernes 31 de agosto a las
cinco de la tarde en el zócalo de la capital para definir acciones ante la
imposición.
Por su parte, el propio Andrés Manuel López Obrador, a quien
le fue robada la elecciones en 2006 por Felipe Calderón –el “presidente del
empleo” que dejará su sexenio con más de 70 mil cadáveres a cuestas– convocó a
una concentración en el zócalo del Distrito Federal el próximo domingo nueve de
septiembre, y dijo no reconocer los resultados de la elección.
La ola de comentarios de distintos militantes del PRI no nos
han dejado esperando: invitan a AMLO a reconocer los resultados, a no ser
necio, y aseguran que van a dialogar con todas las instituciones necesarias
para llegar a acuerdos.
Partido Revolucionario Institucional. ¿Revolucionario
Institucional? ¿Qué revolución sirve siendo institucionalizada? El partido que
desde su mismo nombre es una aberración.
Por @aranhera

Comentarios
Publicar un comentario