Cuatro de julio. La jornada
comenzó cerca de las 2:30 de la tarde en varios puntos de la ciudad. Mientras
en el zócalo se mantiene el campamento del movimiento #YoSoy132, quien a su vez
impulsa actividades culturales y de información, un contingente llegó desde el
Paseo Bravo para reunir adeptos para el trayecto hacia Televisa.
Reunidos todas y
todos, la marcha fue caminando por la 2 poniente hacia el Paseo Bravo. Cientos
de jóvenes, mujeres con sus hijos y hombres, emprendieron el camino bajo un cielo
nublado que ya amenazaba con caerse.
Durante el
trayecto pudieron percibirse jóvenes debatiendo con ciudadanos que reclamaban
por el cierre de las avenidas o que preguntaban de qué trataba la movilización.
Mientras la marcha avanzaba, algunos se quedaban para intentar explicar su
sentir, su quehacer, sus motivos. Las pláticas acaloradas terminaban algunas
veces en entendimiento, otras veces simplemente se disipaban. Los ciudadanos dialogaban.
Una vez más, tal
como el día dos, la marcha sumó adeptos desde sus carros, desde los
restaurantes, desde las casas. Un grupo de ciclistas, comisión de seguridad,
cuidaba que los marchantes no se subieran a las banquetas, no pisaran el pasto
y caminaran todos juntos sin dispersarse a lo largo de la Avenida Juárez.
“Televisa te
idiotiza, TV Azteca te apendeja”, gritaban mientras subían el cerro de la Paz
hacia Televisa. Al llegar, el cúmulo de gente sentada y dispuesta a escuchar
cubrió toda la calle, mientras se señalaba a la empresa televisiva como una de
las mayores responsables de la imposición de Enrique Peña Nieto como
presidente.
De pronto, un
joven levantó la voz para pedir ayuda en el conteo de votos en los consejos
distritales. Aludió que no estaban dejando pasar a varios ciudadanos para
presenciar el conteo, mientras que se les estaba permitiendo la entrada a priistas
que no estaban acreditados. Inmediatamente después, una mujer pidió que los
presentes acompañaran a la vigilancia, ya que, afirmó, el sistema se había “caído”
en los consejos distritales. Por ello, pidió la ayuda de los medios de
comunicación para difundir dicha información y el apoyo moral afuera de los
consejos distritales en silencio: “nuestro silencio en los consejos distritales
significa dignidad, compañeros.”
En medio de la
confusión, el enojo y la incertidumbre, la lluvia cayó. Eran pasadas las 4:30
de la tarde. El torrencial aguacero parecía anunciar el fin de la concentración,
pero no fue así. Al grito de “¡Zócalo! ¡Zócalo!” y “¡El que se tape es Peña!”
el contingente regresó para discutir un plan de acción de vigilancia en los
consejos distritales. Desde el cerro de La Paz el cielo anunciaba una lluvia
larga y densa. Y así fue.
El camino de
vuelta fue atropellado, pero llegando a la Juárez, muchos convencidos de que la
lluvia no pararía y que no tenían con qué taparse, decidieron seguir marchando
empapados y friolentos. Poco a poco la dispersión fue haciéndose masa y el
calor humano volvió a dar sentido a la marcha. La fortaleza de quienes
siguieron marchando a pesar de la lluvia, levantó el ánimo de los asistentes,
quienes desde sus coches, casas y restaurantes aplaudían y apoyaban la
iniciativa.
“¡Ni la lluvia
ni el tiempo, detiene el movimiento!”, se escuchó. Un joven con los jeans
empapados hasta la rodilla gritaba “¡Tlaloc está de nuestro lado!”. Fue así
como el contingente fue avanzando hacia el Zócalo.
En Reforma,
cuando las consignas hacen un eco espeluznante, los jóvenes brincaron, aplaudieron,
señalaron, rieron, se encontraron. Y es que las marchas son también para
encontrarse y reconocerse en la diversidad y en la unidad. Entrando al zócalo,
un gran número de gente observaba mientras el contingente los invitaba a unirse
a la marcha: “¡Pueblo, escucha, esta es tu lucha!”, se oía cantar.
Pasadas las 6 de
la tarde, los jóvenes hablaron frente al pueblo concentrado frente al Palacio
Municipal. Pidieron a los adultos dejar a sus hijos marchar, porque “ser joven
mexicano en el 2012, es un privilegio”, se congratularon por este despertar,
por estas movilizaciones en las cuales los jóvenes son los principales actores.
Al término, con el puño izquierdo levantado, los cientos de asistentes cantaron
el himno nacional y reclamaron “¡Libertad! ¡Libertad!”, mientras la lluvia no
cesaba.
Con energía de
sobra después de 4 horas de movilización, varios jóvenes se dirigieron al
campamento del #YoSoy132 para organizarse en la vigilancia del conteo en los
consejos distritales. Muchos volvieron a casa para cambiarse y seguir las
actividades. Se tiene programada una concentración en el Zócalo a las 2 de la
tarde, lo cual representa el cuarto día de movilización.
Texto y fotos por Daniela Parra
Texto y fotos por Daniela Parra
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