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| Foto por Natalia Muñoz |
Ayer sábado 21 de julio por la madrugada, un grupo de tres hombres que
perseguía a dos centroamericanos, disparó contra el inmueble que alberga al
recién creado comedor para migrantes en Huehuetoca, Estado de México.
Alrededor de las dos de la mañana tres migrantes
dijeron que los habían seguido varios mexicanos, disparándoles con pistolas,
además de que la policía municipal vio la persecución y en vez de ayudarlos se
unió a los hombres armados.
La fachada del comedor que fue abierto en respuesta
de la crisis en el albergue para migrantes San Juan Diego en la colonia
Lechería, en Tultitlán, que finalmente fue cerrado, presenta nueve impactos de
bala.
Posteriormente, la policía mexiquense llegó al
comedor y garantizó protección para los voluntarios y migrantes con la promesa
de realizar rondines; también la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)
está informada junto con el Gobierno del Estado de México, el ayuntamiento de
Huehuetoca y autoridades federales.
El comedor fue abierto en colaboración con la
Universidad Iberoamericana, Soy Migrante, Cultura Migrante, activistas,
voluntarios del extinto albergue de Lechería y vecinos del lugar, promovido por
integrantes del Movimiento Migrante Mesoamericano.
Los integrantes de este último denuncian que pese a
que el gobierno estatal prometió crear un centro de atención a migrantes, sus
intenciones no corresponden “con las urgencias de la realidad de criminalidad y
violencia que padecen los municipios del corredor migrante, donde todos los
días nos llegan testimonios de levantones, extorsiones, muertes, accidentes y
demás atrocidades.”
Los activistas piden solidaridad a todas las
organizaciones que trabajan el tema migratorio y a los medios de comunicación,
además de que exigen al Gobierno mexiquense resuelva el problema de violencia
en la zona de Ecatepec–Tultitlán–Huehuetoca y al Gobierno federal que garantice
la seguridad tanto a migrantes como a quienes los defienden.
Por @aranhera

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