Todas las personas que ingresen a
Israel a través del Sinaí egipcio sin documentos, pueden purgar penas de hasta
tres años en prisión sin ninguna necesidad de un juicio previo.
Los migrantes, principalmente
originarios de Sudán, Sudán del Sur y Eritrea, eran generalmente detenidos por
diez días en caso de ser detenidos por las autoridades al cruzar la frontera
entre Egipto e Israel; posteriormente eran liberados y emprendían la búsqueda
de un trabajo, principalmente en Tel-Aviv.
Elie Yishaï, Ministro de Interior,
dio luz verde a la instauración de una ley que votó el Parlamento israelí en
enero de 2012, misma que alarga el periodo de encarcelamiento de menos de dos
semanas a tres años.
Las penas no se endurecen sólo para
quienes entren al país, sino para todos los israelíes que los ayuden o brinden
cobijo, ya que al hacerlo pueden pasar desde cinco hasta 15 años en prisión.
Dicha legislación fue aprobada inicialmente para impedir la entrada de
palestinos, pero se generalizó a cualquier extranjero indocumentado.
Datos oficiales del Gobierno de
Israel dan cuenta de 62 mil migrantes indocumentados que han ingresado desde
2006 al país –tan sólo en el mes de mayo del presente año dos mil 131 africanos
entraron sin papeles–.
Además, en fechas recientes, varios
ministros han emitido comentarios racistas contra las poblaciones de africanos
en Israel –quienes en su mayoría residen en algunos barrios populares de
Tel-Aviv–: incluso el Primer Ministro Benjamin Netanyahu aseguró que los
migrantes serán regresados a sus países de origen y que el muro que divide a
Israel y Egipto será terminado lo más pronto posible.
Por @aranhera

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