Hoy
por hoy, México es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo.
La situación, en vez de mejorar, empeora cada día. Luego del asesinato de
cuatro reporteros en Veracruz en menos de una semana, el domingo 13 de mayo fue
encontrado el cuerpo del periodista René Orta Salgado en el Estado de Morelos,
quien fue reportado como desaparecido desde el sábado.
El
cadáver del informador quien laboró en El Sol de Cuernavaca hasta diciembre del
año pasado fue hallado a las 15:30 horas dentro de un vehículo Murano con
placas del Distrito Federal, a tan sólo unos metros de las oficinas de Grupo Fórmula
Morelos.
A
la par, el día de ayer el rotativo El Mañana de Nuevo Laredo, Tamaulipas,
anunció que dejará de cubrir cualquier hecho relacionado con el crimen
organizado a causa de “la falta de condiciones para el libre ejercicio del
periodismo”.
En
el editorial de la edición del domingo 13 de mayo, la redacción del diario
explica que luego de un nuevo atentado abordará el tema de la narcoviolencia únicamente
“a través de la opinión profesional de los analistas que estudian el fenómeno y
lo tratan de manera inteligente y responsable”.
“Si
el gobierno mexicano es incapaz de someterlos (a los grupos del crimen
organizado), nosotros tenemos menos capacidad de lidiar con ellos. No queremos
quedar atrapados en el medio de su conflicto”, dijo Ramón Cantú de Andar, uno
de los propietarios del diario, en entrevista con un periódico estadounidense.
El
viernes 11 de mayo, un grupo de hombres arrojó un artefacto explosivo contra
las instalaciones de El Mañana y balaceó la fachada del inmueble. Cabe destacar
que también el 26 de febrero de 2007 el diario fue atacado cuando todos sus
colaboradores estaban en la redacción, dejando un saldo de un reportero quien
quedó paralítico.
Por @aranhera

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