Un equipo de investigación de la Universidad de Gaslow, en
Escocia, se encuentra trabajando por lograr
imprimir medicamentos con el fin de “producirlos a la medida del consumidor”.
El plan del proyecto a largo plazo es crear medicamentos especializados de acuerdo a las necesidades de cada paciente y darle aún más fuerza a la virtualización del comercio de medicinas. De este modo podríamos comprar recetas por internet e imprimirlas con el fin de obtener nuestra “propia” medicina.
La elaboración se lleva acabo con la ayuda de una impresora
en 3D que mediante jeringuillas mezclaría componentes orgánicos e inorgánicos
junto con los químicos necesarios que formarían posteriormente el medicamento,
utilizando una especie de “tinta” con textura de gel que conglomere a éstos en
una capsulilla.
Se prevé que en aproximadamente cinco años esta máquina
pueda entrar en funcionamiento formal y que, de ser exitosa, se vendería en
beneficio del público en 20 años.
Se cree que esta pueda ser la próxima revolución en cuanto a
salud para los países con menos acceso a medicamentos. Aunque no se descartan
ciertos riesgos que puedan desprenderse de un uso indebido o mal regulado de
ésta tecnología.

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