La violencia en México es una realidad que ha
superado las capacidades del gobierno actual. Ha desbordado los límites de
cualquier tipo de razonamiento para posicionarnos en un una situación de vulnerabilidad
constante. Y, aun así, siguen existiendo todos aquellos que son más vulnerables
que otros.
El tema migratorio, por su trascendencia en el
ámbito local e internacional, se ha posicionado como una de las situaciones que
mejor ejemplifica las violaciones a la dignidad humana en distintos rubros y
que su realidad es la de muchos mexicanos que no tienen la posibilidad de alzar
su voz. Nuestro país en lo particular no sólo aporta cientos de miles de
personas que buscan mejores condiciones de vida cruzando la frontera norte,
sino que también se ha convertido en paso obligado para una incierta cantidad
de niños, mujeres, hombres y ancianos procedentes del centro y sur de América
que se han decidido ha luchar contra las violencias vividas en sus países de
origen. El sacerdote Alejandro Solalinde definió la situación de la
transmigración en México como una de las catástrofes humanitarias más
importantes del siglo XXI.
El cotidiano nacional exige más que nunca la
denuncia de la verdad, la concientización y organización de la sociedad. Contra
todo pronóstico, también siguen existiendo aquellos que buscan que la impunidad
deje de ser política de estado utilizando todos los medios de denuncia a su
alcance. No son pocos los defensores de derechos humanos de los migrantes,
provenientes de todas las áreas de la sociedad civil, los que han buscado visibilizar
y transformar esta realidad. Organizaciones como el Movimiento Migrante
Mesoamericano, y activistas como Irineo Mujica, Elvira Arellano y Rubén
Figueroa, entre otros, hablan que la situación de la migración puede referir
también a un tema de desplazamiento forzado: “constatamos que todas las rutas
del migrante desde el sur hasta el norte, son campos minados. Recibimos
cotidianamente testimonios de las razones por las que se sigue expulsando a las
personas de Centroamérica y de México: pobreza, falta de empleo, persecución de
las pandillas o violencia intrafamiliar”.
Aunado a lo anterior, la sumisión del
gobierno mexicano a las políticas migratorias, la falta de interés por parte de
la mayoría de las instituciones gubernamentales responsables de impartir justicia
y el crecimiento de los diversos grupos del crimen organizado que se han vuelto
intocables a gracias a su capacidad financiera, agravan las condiciones de todo
migrante y transmigrante.
En el marco de la semana santa, con la
intención de informar y concientizar una vez más a la sociedad mexicana, el
albergue para migrantes La 72, ubicado en Tenosique, Tabasco, junto con
migrantes de distintas nacionalidades, miembros de la sociedad civil en general
y activistas de diversas organizaciones comenzaron este día el Viacrucis del
Migrante. "En los tramos carreteros de El
Ceibo-Guatemala-Tenosique, así como Pedregal-La Palma-Tenosique, los
migrantes son perseguidos en rondines que Migración realiza tres o cuatro veces
al día, obligándolos a tirarse a pantanos, cañales, riachuelos; forzándolos a
arrastrarse e ir dejando la piel en los alambrados para ocultarse en los
potreros, hasta que logran llegar a nuestros albergues, en los que el olor a
enfermedad, persecución y muerte flota en el aire… nuestros albergues huelen a
crucifixión", afirmó Fray Tomás, coordinador del albergue La 72, organizador
del Viacrucis y defensor de Derechos Humanos.
A las 5 de la mañana,
un grupo de migrantes y activistas partió de El Naranjo, Guatemala, para así
llegar a la comunidad de La Palma, Tabasco. A partir del medio día comenzará el
Viacrucis del Migrante que buscará llegar mañana, alrededor de las 13 horas a la
estación de trenes de Tenosique y escenificar la Crucifixión/Mutilación de los
migrantes. “Durante el recorrido de La Palma a Tenosique se escenificarán las
estaciones del Viacrucis con participación de activistas, migrantes en tránsito
y personas de las comunidad en denuncia de los delitos, vejaciones y
violaciones a los derechos humanos que en México padecen los migrantes”.
De igual manera, el albergue Hogar de la
Misericordia hizo lo suyo la tarde del miércoles pasado a presentar escenas del
Viacrucis en la comunidad de Arriaga, Chiapas. Este evento tuvo el apoyo del
albergue Todo por ellos, coordinado por el hermano José Ramón Verdugo.
Finalmente, un grupo de migrantes, colaboradores de los albergues y activistas
se trasladó este día a la comunidad de La Palma para continuar y apoyar con el
acto planeado por el albergue La 72.
La solidaridad parte de una identificación
con el otro de reconocer nuestra realidad en la suya y sabernos parte de un
todo, con problemáticas similares, pero al mismo tiempo, también reconociendo
la capacidad de cambio en nuestras manos. Así, escribiría alguna vez Elena
Poniatowska, posiblemente sea la solidaridad el comienzo del tan llevado y
traído amor al prójimo.
Por @garo87

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