En el marco de la visita del Papa Benedicto XVI a
México, integrantes del Colectivo por la Laicidad y Economía Ecológica de León,
Guanajuato, realizaron diversas manifestaciones pacíficas de protesta que
cuales fueron reprimidas por las autoridades.
El jueves 22 de marzo los manifestantes se reunieron
alrededor de las 17:00 horas frente a la presidencia municipal de León,
expresándose a favor del Estado laico. Aproximadamente a las 19:00 horas, un
grupo de personas quienes se identificaron como “jóvenes del Papa” arribaron al
lugar y empezaron a violentar las mantas con mensajes del colectivo: “Las
escupieron, las patearon, las pisotearon, intentaron arrebatarlas. De esta
manera se violentaron los derechos humanos a la libre expresión y a
manifestarnos libremente. Individuos del colectivo fueron agredidos físicamente
e intentaron retirarlos a la fuerza”, detallaron integrantes del mismo.
La policía municipal tuvo que acudir al lugar para
evitar que el conflicto pasara a mayores, advirtiendo a los religiosos que el
Colectivo “estaba en todo su derecho constitucional de manifestar sus opiniones
a favor del Estado Laico”. No obstante, al retirarse los elementos de
seguridad, los agresores volvieron a molestar a los manifestantes hasta
aproximadamente las 20:30 horas.
Al día siguiente, viernes 23 de marzo, individuos y
colectivos independientes se reunieron alrededor de las 14:30 horas para
iniciar la manifestación, convocada previamente por las redes sociales.
Mientras esperaban las mantas para iniciar, uno de
sus compañeros que se hace llamar Quetzalcóatl Balam, llegó a informarles que
los elementos de seguridad que custodiaban la entrada a la Plaza Fundadores le
prohibieron el ingreso con mantas. Al pedir una explicación, los policías
argumentaron que “las mantas contenían mensajes violentos”. Mientras eso
sucedía, varios agentes estatales tomaban fotos de los manifestantes.
“Nuestro derecho a la libre expresión y nuestro
derecho a manifestarnos pacíficamente se vio tristemente aplastado por
argumentos anti-constitucionales”, lamentan los integrantes del Colectivo.
El 24 de marzo, los protestantes fueron perseguidos
por miembros del Estado Mayor al término de la presentación del libro “La
voluntad de no saber”, cuando éstos se manifestaban en la plaza.
Finalmente, el domingo 25 de marzo, último día de la
visita del Papa Benedicto XVI, los miembros del colectivo trataron de acceder a
la plaza pública a las 17:00 horas sin lograrlo, ya que policías municipales
les prohibieron la entrada “por su seguridad”; varios funcionarios de la
Secretaría de Gobernación argumentaron que “la plaza llena de fanáticos
religiosos que podían agredirnos, y que si así
sucedía, ellos serían responsables”.
Los siete integrantes del colectivo decidieron
colocar sus mantas afuera de la plaza, no estorbando el paso, aproximadamente
por dos horas. Al retirarse, se dieron cuenta de que eran seguidos por un
hombre y una mujer, y decidieron confrontarlos.
“Ellos se dieron cuenta y echaron a correr, no
querían que nosotros los alcanzáramos,
pero por nuestra seguridad decidimos
alcanzarlos”, relató la activista que pidió mantener su nombre en el anonimato.
“Les solicitamos ayuda a los policías. Ellos los
retuvieron (a quienes los seguían) un momento, nosotros queríamos tomar fotos,
pero los policías no nos dejaron. Los policías
discutían con nosotros, mientras estas dos personas que presumiblemente
eran del Estado Mayor, solo siguieron las órdenes sin poner resistencia. Mandaban mensajes por celular, a la mujer le
llamó alguien, y ella le pasó el teléfono a su compañero. Un policía que no quiso dar su nombre, nos
regañaba y nos decía que nos fuéramos, que lo dejáramos hacer su trabajo, pero
nosotros no quisimos”, explicó.
Al percatarse de la presencia de un corresponsal del
diario La Jornada, el policía le dijo a la joven: “Mira te la voy a poner
sencilla, a ellos no los podemos remitir, hay libertad de tránsito. En segunda
si ellos no te hicieron nada, pues no puedo remitirlos, en tercera ellos
también tienen que hacer su trabajo.”
Finalmente, los funcionarios se fueron, y los
miembros del Colectivo buscan que se difunda lo sucedido, considerando que
dichos actos de intimidación y limitación ocurridos a lo largo de la estancia
de Benedicto XVI en León, Guanajuato, “afectan gravemente” su condición de
ciudadanos libres.
Por @aranhera

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