Pedro Martínez envió un mensaje
importante, y de intenciones trascendentes a España y al mundo mediante el
diario El País el pasado 14 de Diciembre.
Pedro, un joven de 34 años de edad, que
siempre se había definido como activista social y de lucha “contra todo”,
solicitó mediante el DMD (Derecho a Morir Dignamente) de España, un “suicidio
asistido” el pasado 18 de Diciembre en Andalucía. Esta asociación federal, la
cual promueve el derecho de toda persona
a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, ayuda a enfermos terminales
a, llegado el momento, ponerle fin al sufrimiento ofreciéndoles una muerte
pacífica mediante la sedación.
En el caso de Pedro, el “ELA” (Esclerosis
lateral amiotrófica) ha sido la enfermedad que lo ha mantenido luchando y
buscando el derecho de poder vivir dignamente, comentó en la entrevista hecha
por El País: “Uno debe tener el control de su propia vida. Yo he apurado la vida. He
dormido en casas de campo, en un banco y en el talego. Participé en la okupación del túnel de
Casas Viejas [una acción en 2007 que acabó con un desalojo por la
policía ]. No se trata de morir con dignidad. Se trata de vivir con dignidad
hasta el final, llevando el control de lo que se hace.”
Pedro es totalmente
incapaz de valerse por sí mismo, recibe una pensión de apenas € 509 al mes,q ue
le alcanza sólo para lo necesario, y es su novia, Lola la que se ocupa de su
aseo, de acomodar periódicamente su postura, de darle de comer e incluso de
prenderle sus cigarros frecuentemente (los cuales sostiene en un soporte construido
por uno de sus amigos, el cual mantiene al cigarro justo a la altura de su
cara) Pedro ya no puede valerse por si mismo.
“Cuando ya no puedes
valerte por ti mismo no es una vida digna”, afirmó.
Se le pidió apoyo al
Estado, pero Pedro asegura que no obtuvieron buenas respuestas con respecto a
su caso, que en varias ocasiones funcionarios encargados de asistir a los
enfermos terminales, fueron a visitarlo para corroborar su situación y ellos le
afirmaban que su circunstancia no era terminal. Este ha sido uno de las
inspiraciones de Pedro de hacer lo que hace con su caso, pues él fielmente
pelea por que se despenalice el suicidio asistido, y no solamente en España, el
comparte que su intención es la misma para todo el mundo.
“Pedimos ayuda de la
dependencia hace dos años, pero nada. […]Han venido a verme y dicen que no me
estoy muriendo, aunque saben que no voy a vivir mucho. Que esto no es una
agonía. Me han llegado a decir que deje de comer y beber unos días, y que así,
cuando me deteriore, podrán aplicarme la sedación paliativa; los he echado de
casa” admite desesperado.
Sin embargo su esperanza
moró en el DMD, quienes aseguraron hacer el trámite para ponerle fin a su
agonizante lucha contra vivir en la cárcel que ha representado su cuerpo estos
últimos años. Asegura que por esta promesa que el DMD hizo con el hace unos
meses, no se había quitado la vida antes por sus propios medios.
El caso de Pedro es más
común de lo que parece; en España se calcula que nacen 900 personas con ELA al
año, y más de 4,000 personas lo padecen en sus estragos finales. Sumándole que
ésta no es la única enfermedad que provoca este tipo de deficiencias en el
cuerpo, las cuales provocan frustración, ansiedad y deseos de morir dignamente
en vez de ser arrastrado por los malestares de la misma, se vuelve aún más
importante la lucha hacia poder acercar a materias legales la defensa de vivir
dignamente, más que morir dignamente.
Claro que en España
afortunadamente existen este tipo de asociaciones como el DMD, pero en el caso
de muchos países, como México, el suicidio asistido o eutanasia siguen siendo
causa de Tabú y penalización legal fuerte. Pedro hace la invitación de
identificarnos con su historia, que es la de muchos más y poder crear un cambio
entre todos por una vida mejor.
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