A tan sólo 20 horas de la desaparición de Trinidad de la Cruz Crisóstomos, Don Trino, comunero de Santa María Ostula, Michoacán, a manos de un grupo de cuatro paramilitares armados, su cuerpo fue encontrado en el municipio de Aquila.
En compañía de otros 18 activistas del Movimiento por la Paz
con Justicia y Dignidad (MPJD), el hombre de 74 años fue golpeado y llevado por
los atacantes; menos de un día después, su cuerpo fue encontrado maniatado, con
evidentes signos de tortura y cuatro balazos.
El ataque fue perpetrado al momento en que el acompañamiento
de la Policía Federal que cuidaba los activistas se retiró, dando pie a la
llegada de los paramilitares.
A pesar de que Don Trino, junto con la propia comunidad de
Ostula, contaba con medidas cautelares de protección emitidas por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), fue golpeado el pasado 14 de
noviembre en frente de varios pobladores de la comunidad y posteriormente
asesinado.
Cabe destacar que el 28 de noviembre, don Trino se reunió
con representantes de la Marina, la Policía Federal y del gobierno de Michoacán,
donde acordaron que brindarían medidas de protección para la caravana del MPJD
durante su visita a Ostula.
Con él, son 28 las víctimas del conflicto en Santa María
Ostula, y el segundo integrante del MPJD muerto, luego del asesinato del
comunero de la misma comunidad, Pedro Leyva.
Además, el día de ayer fueron levantados otros dos
activistas del MPJD, Eva Alarcón y Marcial Bautista, miembros
de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca
de Catalán.
Fueron bajados del autobús en el que
viajaban desde Petatlán rumbo a Chilpancingo, al filo de las 23:00 horas, y
hasta el momento se desconoce su paradero.
Pese a que los tres activistas habían
expuesto sus casos y las autoridades habían acordado brindarles protección, lo
sucedido es una muestra del terrible abandono e impunidad en que viven los
defensores de los Derechos Humanos.
Por @aranhera

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