Luego
de 37 años de que Rosendo Radilla haya desaparecido en el municipio Atoyac de
Álvarez, Guerrero, en el marco de la guerra sucia, el Estado Mexicano admitió
públicamente su responsabilidad en dicho caso.
En
el marco de una ceremonia oficial en Atoyac de Álvarez llevada a cabo el día de
ayer, el encargado del despacho de la Secretaría de Gobernación, Juan Marcos
Gutiérrez, reconoció la obligación del Estado, a raíz de una orden emitida por
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), que exigió al Gobierno
mexicano aceptar su responsabilidad ante los cientos de desapariciones
forzadas.
Tita
Radilla, hija de Rosendo y fundadora de la Asociación de Familiares de
Detenidos-Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en
México (Afadem), dijo que es lamentable que las autoridades no hayan reconocido
a todas las víctimas de la guerra sucia.
La
Secretaría de Gobernación (Segob) reorganizó el evento, planeado originalmente
para el 14 de noviembre, de manera apresurada, avisando tan sólo un día antes a
los familiares de Rosendo Radilla, quienes finalmente no acudieron a la
ceremonia.
Tita
dijo que “el Estado pierde la oportunidad de reconocer a las víctimas de la
guerra sucia y de reconstruir el tejido social en Guerrero, donde el Estado
cometió crímenes de lesa humanidad que afectaron al municipio de Atoyac de
Álvarez en su totalidad, donde se han documentado más de 630 casos de
desaparición forzada”.
Alberto
Herrera Aragón, director ejecutivo de Amnistía Internacional México, aseguró
que “el Estado mexicano ha dejado pasar una oportunidad importante para
reconocer su responsabilidad en el caso Radilla, así como para aliviar el dolor
de las víctimas, y para recuperar frente a ellas la confianza institucional
necesaria para rectificar el rumbo en esta larga travesía que la familia
Radilla Pacheco ha tenido que recorrer para encontrar justicia“.
Aunque
las autoridades aceptaron su responsabilidad y culpa en las desapariciones
forzadas de los setenta, el hecho de que no se aseguraran de la asistencia de las
familiares de los desaparecidos impidió que se lograra el reconocimiento
esperado por más de 37 años.
Los
familiares de los más de 450 desaparecidos en Guerrero durante la guerra sucia
tampoco asistieron a la ceremonia –en la cual estuvieron también presentes
Ángel Aguirre, Gobernador de la entidad, y la titular de la Secretaría de
Relaciones Exteriores (SRE), Patricia Espinosa-, pues consideraron que el
evento se planeó conforme a las agendas de los funcionarios, sin tomar en
cuenta ni a las ONG que impulsaron el caso ante la COIDH ni a las familias que
exigen justicia.
Radilla,
quien además de compositor y trovador era cercano a Lucio Cabañas, desapareció
el 25 de agosto de 1974.
Por @aranhera

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